lunes, 23 de enero de 2012

Volver a morderte aunque todo vaya en contra

Mátame una vez más,
hazlo lento, sin pausa.
Regálame una sonrisa que me mate por dentro.
Recuérdame entre abriles,
olvídame los julios.
Dime que todavía no me has olvidado.
Rompe lo que queda de este corazón en mil trozos,
dáselo de ofrenda a tus nuevas musas.
Susúrrame cuánto te gustaba la forma en que te acariciaba.
Repróchame los cambios.
Y cuánto echas de menos ese mayo.
Quita mis dibujos de la pared y quémalos.
Y quémame.
Deja que el silencio hable por ti,
no escondas más tu orgullo.
Vomítame en la cara.
Oblígame a odiarme,
a torturarme,
a echarme de menos.
Sigue engordando este vació,
esta ausencia de calor.
Apóyate en el marco de la puerta y mírame.
Y enamórame una vez más.
Y que arda en el infierno.
Devuélveme lo que te has quedado de mí.
Guárdatelo debajo de la cama y sácalo en momentos amargos.
Derrite este hielo,
mézclalo con el licor de tus sueños.
Recuérdame cuánto me quieres todavía en los labios de otras.
Arráncame el corazón, devuélvemelo entero.
Ámame en soledad.
Sácame la lengua, que me derrita desde dentro.
Mírame una vez más como si fuese lo único que queda de tu mundo.
Échame de menos.
Ódiame y amortigua este odio propio.
Y convierte en agua salada estos ojos,
ennegrecidos por la espera.
Líbrame del miedo,
de los fantasmas,
del pasado.
Enséñame la salida, señálame con prodigiosas manos.
Júrame que todo va a salir bien,
que todo va a pasar.
Hazme volar sin direcciones,
sin tiempo, sin espacio.
Regálame un trocito de ese cielo tan nuestro,
tan olvidado, tan anhelado.
Sécame las lágrimas con tristeza.
Déjame bailar una vez más sobre tu pelo,
Vuelve a pedirme que no me vaya.
Sóplame las sombras.
Dime que me prefieres azucarada.
Ruégame que te espere,
y que oscile el mundo con un beso y dos promesas.
Por siempre.
Para siempre.
Devuélveme esas ganas de comerme el mundo,
cómetelo por mí.
Guárdame una milésima de ese año.
Enciende la luz.
Enséñamelo todo desde el principio.
Ahógame en los colores de tu boca.
Haz que te odie
y arréglalo en cuestión de segundos.
Y respírame a cuestión de milímetros.
Mídeme el pulso en la sien.
Échame de tu cama,
de tu mente, de tu vida.
Déjame con las ganas,
quédate con ellas.
Vuélveme loca.
Escarmiéntame.
Conviérteme en lo que quieres que sea.
Rompe mis esquemas.
Guárdame en las palmas de tus manos.
Y en tu recuerdo.
Mátame una vez más,
hazlo lento, sin pausa.
Regálame una sonrisa que me mate por dentro.
Acuéstate a mi vera,
quédate esta noche.
Desaparece mañana.
Corre lejos, vuelve pronto.
No me dejes.


Y me pregunto cuál será mi hogar, cuando he pasado por tantos paisajes que me han llenado el alma hasta límites insospechados. Cuando he ...